Hay enemigos que se enfrentan con fuerza, y otros que obligan a pensar antes incluso de respirar. Aquí, el peligro no está solamente en los hombres armados ni en el poderoso cartel que domina las calles: está en un tirador capaz de observar desde lejos, esperar el momento exacto y convertir un simple movimiento en una sentencia.

Sniper: Ultimate Kill (2017) lleva nuevamente a Brandon Beckett al campo de batalla, esta vez en Colombia. El francotirador interpretado por Chad Michael Collins participa en una operación junto a la agente Kate Estrada para golpear a una organización criminal, pero pronto descubren que el cartel cuenta con alguien mucho más peligroso que un grupo de sicarios: un francotirador extremadamente preparado que puede competir con Beckett en su propio terreno.
Y ahí está precisamente lo mejor de la película: la sensación de que el cazador también puede convertirse en presa.
Una misión que rápidamente deja de ser rutinaria
La historia comienza como una operación relativamente clara. Las autoridades quieren capturar a un poderoso narcotraficante y desmantelar parte de su estructura. Kate Estrada está involucrada directamente en la investigación, mientras Brandon Beckett aporta aquello que mejor sabe hacer: localizar amenazas que otros ni siquiera pueden ver.
Sin embargo, cuando aparece un tirador enemigo con experiencia, tecnología y paciencia, la misión cambia por completo.
Beckett ya no puede limitarse a buscar un objetivo a través de la mira. Cada ventana, cada tejado y cada espacio abierto pueden esconder a alguien que está haciendo exactamente lo mismo que él.
La película funciona especialmente bien cuando juega con esa idea. No necesita llenar la pantalla de explosiones constantemente. En varios momentos, el verdadero suspenso surge de algo mucho más sencillo: dos hombres intentando descubrir quién verá primero al otro.
Tres generaciones de la saga finalmente conectadas
Uno de los grandes atractivos de esta entrega es reunir a Brandon Beckett, Thomas Beckett y Richard Miller dentro de la misma historia. Chad Michael Collins vuelve como Brandon, mientras Tom Berenger recupera el papel de Thomas Beckett y Billy Zane regresa como Richard Miller. Es la primera entrega de la franquicia en reunir a estos tres personajes.
Para quienes llevan años siguiendo la saga, esto tiene bastante peso.
Tom Berenger no necesita demasiado tiempo en pantalla para transmitir experiencia. Thomas Beckett ya no es simplemente el francotirador que vimos décadas atrás; ahora representa una generación anterior, alguien que entiende que sobrevivir no depende únicamente de apuntar bien.
Billy Zane aporta otro tipo de presencia. Richard Miller funciona como una conexión directa con las raíces de la franquicia y ayuda a que esta séptima película tenga más identidad que una simple producción de acción independiente.
Chad Michael Collins, por su parte, ya se siente cómodo como Brandon Beckett. No intenta copiar completamente al personaje de Berenger. Su versión es más moderna, más física y también más impulsiva.
Kate Estrada aporta algo más que otro compañero de misión

Danay García interpreta a Kate Estrada, una agente que termina ocupando un papel importante dentro del conflicto.
La película acierta al no convertirla únicamente en alguien que espera ser protegida por Beckett. Tiene sus propios objetivos, participa activamente en la operación y, cuando el francotirador enemigo comienza a acercarse demasiado, el peligro también adquiere un componente personal.
La química entre Estrada y Beckett no es necesariamente lo más memorable de la cinta, pero funciona suficientemente bien para mantener la historia en movimiento.
Cuando la película apunta bien
El mayor punto fuerte está en las secuencias de francotiradores.
La dirección de Claudio Fäh entiende algo importante: disparar desde larga distancia no resulta emocionante únicamente por el impacto de la bala. Lo interesante es todo lo que ocurre antes.
Buscar una posición.
Calcular desde dónde puede estar mirando el enemigo.
Esperar.
Cometer un pequeño error.
Volver a esperar.
Esos momentos generan más tensión que muchas de las escenas convencionales de acción.
También ayuda que la cinta dure alrededor de hora y media. No intenta convertirse en una epopeya enorme ni complicar innecesariamente su historia. IMDb la registra con una duración aproximada de 1 hora y 30 minutos.
Va bastante rápido hacia lo que el público de esta franquicia probablemente viene buscando: operaciones tácticas, persecuciones, disparos a distancia y enfrentamientos entre especialistas.
Pero no todo da en el blanco
La película también deja claro su presupuesto.
Algunas escenas tienen una estética más cercana a una producción televisiva que a un gran thriller militar de cine. Ciertos personajes secundarios apenas reciben desarrollo y el cartel funciona más como motor de la acción que como una organización realmente compleja.
El guion tampoco busca demasiada profundidad política o criminal.
Colombia, el narcotráfico y la operación internacional sirven principalmente para construir el escenario donde los personajes puedan perseguirse. Quien llegue esperando un thriller criminal denso probablemente encontrará la historia demasiado sencilla.
Y existe otra oportunidad desaprovechada: reunir a Tom Berenger, Billy Zane y Chad Michael Collins era un atractivo enorme, pero la película podría haber explotado todavía más esa combinación. Incluso una de las críticas recopiladas por Rotten Tomatoes señala precisamente que reunir a los tres era el gran gancho de esta entrega, pero que la película no aprovecha completamente la posibilidad de verlos trabajando juntos sobre el terreno.
Las escenas que mejor representan la película
Los momentos más interesantes no son necesariamente aquellos con más disparos.
Son aquellos en los que Beckett sabe que hay otro especialista observándolo.
Cuando ambos intentan leer el terreno, prever posiciones y anticipar el siguiente movimiento, la cinta consigue transmitir algo parecido a una partida de ajedrez jugada con rifles.
También funcionan las escenas donde la experiencia de Thomas Beckett contrasta con la generación de Brandon. La franquicia lleva años construyendo esa relación entre legado y sucesión, y aquí la presencia de Berenger le da al conjunto una dosis agradable de nostalgia.
Eso explica parte del atractivo de esta película para los seguidores veteranos: no solo importa quién dispara mejor, sino quién ha sobrevivido durante suficiente tiempo para saber cuándo no debe hacerlo.
¿Vale la pena verla?
Sí, especialmente si ya disfrutas de la saga Sniper.
No pretende reinventar el cine de acción ni competir con las grandes producciones militares de Hollywood. Su objetivo es mucho más concreto, y cuando se concentra en él funciona bastante bien.
Tiene francotiradores, un enemigo peligroso, una operación contra un cartel, tensión táctica y el regreso de personajes históricos de la franquicia. Claudio Fäh dirige una película sencilla y directa, apoyada principalmente por Chad Michael Collins, Danay García, Billy Zane y Tom Berenger.
Su principal debilidad es que tenía ingredientes para ser una entrega mucho más grande de lo que finalmente fue. Pero como thriller de acción de 90 minutos, resulta entretenida y fácil de ver.
Puntuación: 7/10.
No es la película que cambiará el género, pero consigue algo fundamental: cuando dos miras telescópicas comienzan a buscarse a kilómetros de distancia, dan ganas de quedarse para descubrir quién comete el primer error.