Millones esperaban esta adaptación… pero nadie estaba preparado para lo que llegó al cine

Hay películas que se recuerdan porque fueron extraordinarias… y hay otras que permanecen en la memoria porque nadie puede creer lo que ocurrió en pantalla. Dragonball Evolution, estrenada en 2009, pertenece claramente al segundo grupo.

Adaptar Dragon Ball al cine con actores reales parecía una oportunidad enorme. Goku, las Esferas del Dragón, Piccolo, Bulma, Roshi, Yamcha… todos los ingredientes estaban ahí para crear una aventura espectacular. Sin embargo, el resultado terminó convirtiéndose en una de las adaptaciones de anime más discutidas de todos los tiempos.

Y precisamente por eso, tantos años después, todavía merece volver a verla.

Un Goku muy diferente al que todos conocíamos

La historia sigue a Goku, interpretado por Justin Chatwin, un joven aparentemente normal que intenta sobrevivir a los problemas de la escuela mientras aprende artes marciales bajo las enseñanzas de su abuelo Gohan.

Pero su vida cambia por completo cuando aparece una amenaza que podría destruir el mundo.

El poderoso Lord Piccolo, interpretado por James Marsters, busca reunir las siete Esferas del Dragón para recuperar todo su poder. Antes de morir, el abuelo de Goku le encarga encontrar al Maestro Roshi y evitar que Piccolo complete su misión.

Así comienza una carrera contra el tiempo.

Durante el viaje, Goku conoce a Bulma, una joven inteligente y decidida que también está buscando las misteriosas esferas. Más adelante aparecen Yamcha y el Maestro Roshi, formando un pequeño grupo que intentará detener a Piccolo antes de que sea demasiado tarde.

Sobre el papel, la idea parecía familiar.

El problema aparece cuando la película comienza a alejarse demasiado del espíritu de la obra original.

¿Dónde quedó el Goku que conocíamos?

Uno de los aspectos que más sorprendió a los fans fue la personalidad del protagonista.

En el anime y el manga, Goku es inocente, alegre, obsesionado con entrenar y prácticamente ajeno a muchas preocupaciones normales de la sociedad.

En Dragonball Evolution, en cambio, aparece como un adolescente que va a la escuela, intenta impresionar a una chica y quiere encajar con sus compañeros.

El cambio podría haber funcionado si la película hubiera creado una nueva versión interesante del personaje.

Pero para muchos espectadores, simplemente parecía otra persona utilizando el nombre de Goku.

Y esa sensación se repite durante buena parte de la película.

Bulma es probablemente uno de los personajes más reconocibles

Emmy Rossum interpreta a Bulma, y curiosamente es uno de los personajes que mejor conserva algunos elementos del original.

Sigue siendo inteligente, impulsiva y capaz de utilizar tecnología avanzada para localizar las Esferas del Dragón.

Su relación con Goku también aporta algo de energía a la aventura.

El problema es que todo ocurre demasiado rápido.

Los personajes se conocen, forman un grupo y comienzan su misión sin que exista demasiado tiempo para desarrollar realmente sus relaciones.

Eso hace que momentos que deberían sentirse importantes pasen casi inmediatamente.

El Maestro Roshi también cambió completamente

Chow Yun-fat interpreta al Maestro Roshi.

Y sí, leer ese nombre dentro de una película de Dragon Ball todavía resulta curioso.

Su versión del personaje tiene carisma y algunos momentos divertidos, pero nuevamente encontramos una interpretación muy distinta a la conocida por los fans.

Roshi se convierte principalmente en el mentor encargado de preparar a Goku para el enfrentamiento final.

Aquí aparece uno de los elementos más importantes de toda la franquicia:

el Kamehameha.

La película intenta recrear la famosa técnica, aunque con una representación mucho más cercana a la magia occidental que a la energía explosiva del anime.

Es una decisión visual que todavía provoca conversaciones entre los seguidores de la saga.

Piccolo tenía potencial para ser mucho más

James Marsters interpreta al villano principal.

Y probablemente esta sea una de las mayores oportunidades desaprovechadas.

Piccolo es uno de los personajes más icónicos de Dragon Ball. Su presencia debería transmitir peligro desde el primer momento.

La película intenta presentarlo como una antigua amenaza que regresa después de siglos, pero su historia recibe muy poco desarrollo.

Sabemos que quiere las Esferas del Dragón.

Sabemos que pretende dominar el mundo.

Pero nunca llegamos a conocer realmente al personaje.

La película dura poco más de una hora y veinte minutos, y esa duración termina afectando prácticamente todo.

No existe suficiente tiempo para construir la amenaza.

No existe suficiente tiempo para desarrollar a los héroes.

Y tampoco existe suficiente tiempo para que la aventura alcance la escala que uno esperaría de Dragon Ball.

El momento que probablemente sorprendió a más espectadores

Uno de los cambios más grandes aparece cuando descubrimos la verdadera conexión entre Goku y el misterioso Ozaru.

En lugar de seguir exactamente el origen conocido del personaje, la película modifica elementos importantes de su historia.

Goku comienza a descubrir que su pasado es mucho más oscuro de lo que imaginaba.

Durante el eclipse, su naturaleza escondida finalmente despierta.

La transformación debería ser uno de los momentos más espectaculares de toda la película.

Pero dura muy poco.

Y cuando la historia llega al enfrentamiento final contra Piccolo, todo ocurre a una velocidad sorprendente.

Entrenamiento.

Transformación.

Batalla.

Kamehameha.

Fin.

Todo parece comprimido.

Entonces… ¿por qué todavía se habla de Dragonball Evolution?

Aquí está lo interesante.

La película recibió críticas extremadamente negativas y durante años fue utilizada como ejemplo de cómo no adaptar un anime al cine.

Pero esa misma reputación terminó convirtiéndola en una especie de curiosidad cinematográfica.

Muchos fans que nunca la vieron sienten la necesidad de comprobar si realmente era tan mala como dicen.

Otros vuelven a verla simplemente por nostalgia.

Y algunos descubren que, separándola completamente del manga y del anime, puede funcionar como una pequeña película de aventuras fantástica de principios de los años 2000.

No es una gran película.

Probablemente tampoco sea una buena adaptación.

Pero definitivamente es difícil aburrirse hablando de ella.

La película que incluso influyó indirectamente en el regreso de Dragon Ball

Existe además un detalle particularmente interesante alrededor de esta producción.

Akira Toriyama, creador de Dragon Ball, habló años después sobre su frustración con la adaptación y volvió a involucrarse mucho más directamente con nuevos proyectos relacionados con la franquicia.

Después llegarían películas como Dragon Ball Z: Battle of Gods, iniciando una nueva etapa que terminaría llevando a Dragon Ball Super.

Resulta irónico pensar que una de las adaptaciones más criticadas de la saga terminó formando parte, aunque fuera indirectamente, de una época en la que Dragon Ball regresaría con enorme fuerza.

Lo mejor

La película tiene algunos puntos rescatables.

James Marsters parece entender bastante bien la importancia de Piccolo.

Emmy Rossum aporta personalidad a Bulma.

Algunos escenarios tienen un estilo visual interesante.

Y para alguien que nunca haya visto Dragon Ball, la historia puede resultar una aventura rápida y sencilla.

Pero cualquier espectador que conozca el material original encontrará cambios difíciles de ignorar.

Lo peor

El mayor problema no son los efectos especiales.

Tampoco las peleas.

El verdadero problema es que la película parece no comprender completamente aquello que hacía especial a Dragon Ball.

La aventura.

El humor.

La amistad.

La sensación de descubrir un mundo enorme.

La evolución constante de Goku.

Todo está presente de alguna forma, pero casi nunca alcanza la intensidad necesaria.

Es como escuchar una canción conocida interpretada con instrumentos completamente diferentes.

Reconoces la melodía.

Pero algo no encaja.

¿Vale la pena verla hoy?

Sorprendentemente, sí.

Pero quizá no por las razones que sus creadores esperaban.

Dragonball Evolution se ha convertido en una película casi legendaria dentro de la cultura del anime.

Es una adaptación que todo fan de Dragon Ball debería ver al menos una vez, aunque sea únicamente para entender por qué generó semejante reacción.

Además, con el paso del tiempo, verla resulta incluso divertida.

No porque haya envejecido especialmente bien.

Sino porque existen escenas y decisiones creativas tan inesperadas que cuesta apartar la mirada.

Veredicto final

Dragonball Evolution intentó transformar uno de los mangas más famosos de la historia en una aventura juvenil de Hollywood.

El resultado perdió gran parte de la personalidad del material original.

Pero también consiguió algo que pocas películas logran:

seguir siendo discutida más de quince años después de su estreno.

Quizá no sea el Dragon Ball que los fans querían.

Quizá tampoco sea el Dragon Ball que merecían.

Pero como curiosidad cinematográfica, continúa siendo fascinante.

Puntuación: 4/10

Una adaptación fallida, extraña y acelerada… pero tan peculiar que termina siendo imposible olvidarla.

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