The Thinning: New World Order: el examen terminó… pero el verdadero plan comenzaba bajo tierra

Blake Redding abrió los ojos en un lugar cuya existencia el gobierno negaba. Para el resto del país, él ya había desaparecido después de reprobar el examen más importante de su vida. Pero bajo tierra descubrió algo todavía más inquietante: los estudiantes que el sistema apartaba no siempre dejaban de existir. Algunos eran convertidos en trabajadores invisibles para una corporación que se enriquecía mientras las familias creían haberlos perdido para siempre.

Así comienza The Thinning: New World Order, una secuela que deja atrás buena parte de las aulas de la primera película para revelar qué había realmente detrás del sistema.

La idea continúa siendo tan sencilla como perturbadora: en un futuro marcado por la sobrepoblación, todos los estudiantes deben presentar una prueba anual. Oficialmente, el examen sirve para decidir quién merece avanzar. En realidad, sus resultados pueden ser manipulados por políticos, empresarios y funcionarios que utilizan el miedo para conservar el poder.

Esta segunda parte amplía la conspiración, separa a sus protagonistas y transforma una historia juvenil sobre un examen en un thriller político sobre control, propaganda y personas convertidas en mercancía.

Una continuación que comienza donde terminó la primera película

Para disfrutar plenamente New World Order conviene haber visto The Thinning de 2016. La secuela no pierde demasiado tiempo explicando nuevamente sus reglas y retoma la historia poco después de que Blake intentara revelar la corrupción existente dentro del programa.

El público cree que Blake ha sido eliminado por el sistema. Su padre, el gobernador Dean Redding, continúa con su carrera política como si el sacrificio de su propio hijo fuera una prueba de compromiso con la nación.

Sin embargo, Blake sigue vivo.

Ha sido enviado a una enorme instalación subterránea controlada por Assuru Global. Allí, los jóvenes considerados “dignos” reciben una supuesta segunda oportunidad, aunque en realidad son obligados a fabricar productos y suministros sin contacto con el exterior.

El lugar funciona como una ciudad escondida bajo la superficie. Los trabajadores comen, descansan y obedecen bajo vigilancia permanente. Nadie conoce la ubicación exacta de las instalaciones y cualquier intento de escapar recibe una respuesta inmediata.

Blake pronto descubre que Ellie Harper, la joven a la que creía perdida, también se encuentra allí. El reencuentro proporciona el centro emocional de su historia, pero también le da una nueva razón para arriesgarlo todo.

Ya no quiere escapar únicamente para salvarse. Quiere sacar a Ellie y demostrar que miles de estudiantes siguen con vida.

Dos historias que avanzan hacia la misma verdad

La película divide su narración en dos frentes.

Bajo tierra, Blake intenta sobrevivir, recuperar la confianza de Ellie y convencer a los demás trabajadores de que todavía existe una salida. En la superficie, Laina Michaels trata de exponer el verdadero funcionamiento del programa mientras se convierte en una pieza de la campaña presidencial del gobernador Redding.

Esta estructura paralela es una de las mejores decisiones de la secuela.

La historia de Blake ofrece tensión física: vigilancia, enfrentamientos, castigos y planes de fuga. La trama de Laina, en cambio, funciona como un thriller de infiltración. Ella debe sonreír frente a las cámaras, acompañar al mismo hombre que representa todo aquello que quiere destruir y fingir que apoya su candidatura mientras busca pruebas desde dentro.

El contraste mantiene el ritmo. Cuando la parte subterránea empieza a sentirse repetitiva, la película regresa a las oficinas, los discursos políticos y las operaciones secretas de Laina. Cuando la campaña pierde intensidad, volvemos a Blake y a su lucha por encontrar una salida.

Las dos historias parecen independientes, pero poco a poco revelan diferentes partes de la misma estructura: el gobierno necesita el programa para controlar a la población, mientras Assuru Global obtiene una fuente secreta de trabajadores y recursos.

Logan Paul funciona mejor cuando el personaje actúa que cuando habla

Logan Paul vuelve a interpretar a Blake Redding. Su presencia física encaja con las escenas de confrontación, resistencia y escape. Cuando Blake permanece en silencio, observa a los guardias o se prepara para actuar, Paul transmite determinación y energía.

El problema aparece en los momentos más dramáticos.

Blake ha sufrido aislamiento, traición familiar y la pérdida de la mujer que ama. El guion exige una profundidad emocional que Paul no siempre consigue transmitir. Algunas conversaciones importantes quedan reducidas a miradas serias y frases pronunciadas con una intensidad similar.

Aun así, su interpretación mejora cuando comparte escena con Lia Marie Johnson.

Johnson aporta vulnerabilidad a Ellie sin convertirla en un personaje completamente indefenso. Ella lleva mucho tiempo sobreviviendo dentro del complejo y no acepta inmediatamente que Blake aparezca prometiendo arreglarlo todo. Su desconfianza resulta comprensible y ayuda a que el reencuentro tenga más peso.

La relación entre ambos contiene algunos de los momentos más humanos de la película. Rodeados de uniformes, cámaras y órdenes, Blake y Ellie intentan recuperar una conexión que el sistema les arrebató.

Peyton List sostiene la parte más interesante de la trama

Peyton List, como Laina Michaels, ofrece la actuación más convincente de la película.

Laina no puede resolver sus problemas mediante la fuerza. Debe observar, mentir, robar información y decidir en quién confiar mientras su rostro aparece públicamente junto al gobernador Redding.

Su posición es especialmente peligrosa porque todos quieren utilizarla. Para la campaña, representa a una joven capaz de legitimar el programa ante los votantes. Para la resistencia, es una oportunidad de acercarse al gobernador. Para Assuru Global, puede convertirse en una amenaza si descubre demasiado.

List transmite bien esa presión. Incluso cuando Laina parece tranquila frente a las cámaras, pequeños gestos revelan que está calculando cada palabra.

La película habría sido más sólida si hubiese confiado todavía más en ella. La conspiración política, las alianzas cambiantes y el intento de obtener pruebas poseen más posibilidades dramáticas que varios de los enfrentamientos físicos protagonizados por Blake.

El verdadero villano no es una sola persona

Matthew Glave interpreta nuevamente al gobernador Dean Redding, padre de Blake y principal rostro político del programa.

Redding resulta inquietante porque no se percibe a sí mismo como un monstruo. Está convencido de que el país necesita decisiones extremas y presenta cada abuso como un sacrificio por el bien común. Incluso la desaparición de su hijo termina convertida en material para su campaña.

Sin embargo, New World Order deja claro que Redding no controla todo.

Georgina Preston, interpretada por Laura Harring, representa la unión entre el poder corporativo y la política. Su actitud fría contrasta con los discursos apasionados del gobernador. Ella no necesita convencer al público; opera detrás de las cámaras, organiza las piezas y elimina cualquier problema antes de que llegue a los votantes.

Mason King, interpretado por Michael Traynor, es la fuerza visible del sistema dentro de las instalaciones. Su presencia recuerda constantemente a Blake que Assuru no solo posee tecnología y dinero: también cuenta con personas dispuestas a cumplir órdenes sin hacer preguntas.

El resultado es una estructura donde cada antagonista representa una parte distinta del control: Redding vende la idea, Georgina diseña el plan y Mason obliga a los demás a obedecerlo.

Una conspiración más grande, aunque no siempre mejor explicada

La primera película tenía una premisa fácil de comprender: presentar un examen, aprobarlo o quedar fuera del sistema.

La secuela intenta ampliar ese mundo mostrando campañas presidenciales, corporaciones tecnológicas, operaciones clandestinas, instalaciones subterráneas, agentes dobles y una red de resistencia.

La ambición es bienvenida, pero el guion no siempre consigue organizar todas esas ideas.

Algunos personajes descubren información demasiado rápido. Otros confían en personas sospechosas sin suficientes motivos. Determinadas coincidencias aparecen exactamente cuando la trama necesita avanzar y varias decisiones importantes parecen tomadas para crear una nueva escena de acción.

El universo también continúa limitado casi por completo a Texas y a un reducido grupo de personajes. La película habla de un sistema nacional, pero rara vez muestra cómo vive la población común, qué piensa el resto del país o cómo el programa ha transformado realmente a la sociedad.

Esta falta de escala hace que una conspiración enorme a veces parezca un conflicto entre unas pocas oficinas y un almacén subterráneo.

Lo mejor de The Thinning: New World Order

La película mejora cuando se concentra en su concepto central: una sociedad que utiliza los resultados académicos para decidir el valor de una persona.

La revelación del complejo subterráneo es efectiva porque cambia por completo lo que creíamos saber sobre el programa. Los jóvenes no solo son víctimas de una política extrema; también se han convertido en la base de un negocio que necesita permanecer oculto.

La división entre Blake y Laina también ayuda a mantener el movimiento. Sus objetivos son diferentes, pero ambos intentan demostrar que la verdad oficial ha sido cuidadosamente fabricada.

Otro acierto es el diseño frío de las instalaciones. Los uniformes iguales, los comedores impersonales y los pasillos vigilados producen una sensación constante de control. Aunque el presupuesto no permite escenarios espectaculares, la película utiliza bien los espacios cerrados.

El ritmo es rápido y rara vez hay largos periodos sin que ocurra algo relevante. Para el público que busca una historia juvenil de conspiración y suspenso sin demasiadas complicaciones, la película resulta fácil de seguir.

Las escenas que vale la pena ver

El reencuentro entre Blake y Ellie es uno de los momentos más esperados. La escena evita convertir inmediatamente la emoción en una reconciliación perfecta. Ellie ha cambiado y Blake debe aceptar que aparecer de nuevo no elimina todo lo que ella ha sufrido.

También destaca la infiltración de Laina durante la campaña. La tensión no proviene de una persecución, sino de verla buscar información mientras mantiene una apariencia de normalidad ante personas capaces de descubrirla en cualquier momento.

La investigación de Kellan acerca de los suministros enviados por Assuru Global es otra buena idea. En lugar de encontrar una confesión conveniente, observa una irregularidad logística: la empresa recibe alimentos y productos para una cantidad de personas que oficialmente no existen.

Las secuencias de escape dentro del complejo ofrecen la acción más directa de la película. Blake debe convencer a otros jóvenes de que la libertad todavía es posible, pero muchos llevan demasiado tiempo sometidos como para creerle.

Finalmente, la película presenta un giro político que cambia el significado de la victoria. Revelar la verdad no garantiza que el sistema desaparezca, especialmente cuando quienes lo controlan ya poseen suficiente poder para sobrevivir al escándalo.

Lo que no termina de funcionar

El mayor problema de New World Order es que sus ideas son más interesantes que su ejecución.

La película quiere hablar sobre autoritarismo, manipulación mediática, explotación laboral, desigualdad educativa y poder corporativo. Sin embargo, casi todos esos temas aparecen de manera superficial antes de que la historia pase a la siguiente persecución.

Los diálogos suelen explicar directamente lo que está ocurriendo. Los personajes raramente permiten que el espectador descubra algo por sí mismo y varias conversaciones parecen existir únicamente para entregar información.

La diferencia entre las interpretaciones también es notable. Peyton List y Laura Harring consiguen dar cierta naturalidad a sus personajes, mientras que otros miembros del reparto mantienen un tono demasiado exagerado.

Su apariencia de producción creada originalmente para una plataforma digital tampoco ha envejecido del todo bien. La fotografía es funcional, pero algunas escenas parecen pertenecientes a una serie juvenil de televisión en lugar de una película de ciencia ficción.

El final deja numerosos conflictos abiertos y funciona más como preparación para una tercera parte que como una conclusión completa. Quien espere una resolución definitiva probablemente terminará con más preguntas que respuestas.

¿Es necesario ver la primera película?

Sí.

Aunque la secuela ofrece algunas explicaciones, gran parte de su impacto depende de conocer la relación entre Blake y Ellie, la corrupción del examen, el papel de Laina y la decisión tomada por el gobernador Redding al final de la primera entrega.

Ver únicamente New World Order puede hacer que ciertos reencuentros y traiciones parezcan apresurados. Las dos películas funcionan mejor como una historia continua.

También es importante ajustar las expectativas. No estamos ante una superproducción comparable con Los juegos del hambre. Es una película digital de presupuesto limitado dirigida principalmente a un público joven.

Veredicto final

The Thinning: New World Order parte de una idea poderosa: un examen aparentemente objetivo convertido en herramienta política y comercial.

La secuela amplía la historia, revela el destino de los estudiantes desaparecidos y entrega a Peyton List una trama más interesante. También mantiene un ritmo ágil y presenta suficientes giros para sostener la atención.

Sin embargo, la película no desarrolla por completo sus mejores ideas. El mundo continúa sintiéndose pequeño, algunos diálogos son demasiado explicativos y la interpretación de Logan Paul funciona mejor en las escenas físicas que en los momentos emocionales.

A pesar de sus limitaciones, posee ese tipo de argumento que invita a seguir mirando para descubrir hasta dónde llega la conspiración. No es una gran obra de ciencia ficción, pero sí un thriller juvenil entretenido, directo y con una premisa capaz de generar conversación.

Puntuación: 6,5/10

Recomendada para quienes disfrutaron la primera película y quieren conocer la verdad oculta detrás del examen.

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