Un agente de la CIA descubre que le queda poco tiempo de vida. Le ofrecen una medicina experimental capaz de salvarlo, pero hay una condición: debe aceptar una última misión en París. El problema es que, al mismo tiempo, intenta recuperar los años perdidos con la hija que prácticamente creció sin él.
Sobre el papel, 3 Days to Kill parece otra película de espías.
Pero tarda muy poco en convertirse en algo bastante más extraño: asesinos, persecuciones, interrogatorios, problemas de padre e hija y momentos de humor aparecen constantemente mezclados en una misma historia.
Y precisamente ahí está tanto su encanto como su mayor problema.
Un asesino profesional recibe una noticia que lo cambia todo
Ethan Renner (Kevin Costner) lleva años trabajando como agente de la CIA.

Sabe perseguir objetivos, disparar bajo presión y sobrevivir a situaciones de las que la mayoría de las personas no saldrían con vida.
Pero todo cambia cuando descubre que padece una enfermedad grave y que probablemente le queda muy poco tiempo.
En lugar de dedicar esos últimos meses a otra misión, Ethan decide regresar a París para intentar arreglar algo mucho más difícil:
su familia.
Su exesposa Christine (Connie Nielsen) prácticamente ha aprendido a vivir sin él, mientras que su hija adolescente Zoey (Hailee Steinfeld) apenas conoce al hombre que debería haber sido su padre.
Ethan quiere recuperar ese tiempo perdido.
Entonces aparece Vivi Delay (Amber Heard).
Una misteriosa agente de la CIA que le ofrece algo imposible de ignorar: un tratamiento experimental que podría prolongar su vida.
Solo necesita hacer un último trabajo.
El verdadero conflicto no está en las armas

Aquí es donde 3 Days to Kill se diferencia de muchas películas de acción de su época.
Ethan puede enfrentarse a criminales sin pestañear.
Pero cuando su hija le pide consejo sobre un chico, quiere aprender a montar en bicicleta o simplemente exige explicaciones por todos los años que estuvo ausente…
el agente letal empieza a parecer completamente perdido.
Y esa contradicción funciona sorprendentemente bien.
Hay momentos en los que Ethan está interrogando violentamente a un sospechoso y, de repente, recibe una llamada de Zoey.
Entonces la conversación cambia por completo.
Un segundo está intentando obtener información sobre un terrorista.
Al siguiente está preguntándole al mismo criminal qué debería hacer con los problemas sentimentales de su hija.
Es absurdo.
Pero también es uno de los elementos más entretenidos de la película.
Kevin Costner sostiene prácticamente toda la película
A sus casi sesenta años cuando se estrenó el filme, Kevin Costner no intenta convertirse en un héroe de acción exageradamente rápido o invencible.
Su Ethan Renner se siente cansado.
Camina como un hombre que lleva demasiados años viviendo con una pistola cerca.
Y eso le queda perfecto al personaje.
Cuando toca pelear, sigue resultando convincente.
Pero las mejores escenas no siempre son las de acción.
Son aquellas en las que Ethan intenta comportarse como un padre normal después de haber pasado media vida haciendo exactamente lo contrario.
Costner consigue que el personaje pueda resultar peligroso en una escena y sorprendentemente vulnerable pocos minutos después.
Amber Heard aparece como el personaje más extraño de la historia

Vivi Delay no entra en la película discretamente.
Aparece con ropa llamativa, coches caros, una actitud provocadora y prácticamente ninguna intención de comportarse como una agente convencional.
Ella controla el medicamento que Ethan necesita.
Y cada dosis tiene un precio:
otro objetivo.
La relación entre ambos funciona casi como un trato con el diablo.
Ethan quiere vivir lo suficiente para reconstruir su relación con su hija.
Vivi sabe exactamente cuánto vale para él cada día adicional.
Por eso, aunque el personaje a veces resulta excesivo, añade una energía completamente diferente a la película.
La acción lleva claramente la firma de Luc Besson
El guion parte de una historia de Luc Besson, y se nota.
París vuelve a convertirse en escenario para persecuciones, criminales internacionales, coches, pistolas y agentes secretos.
Si has visto películas como Taken, probablemente reconocerás inmediatamente parte de su ADN.
Pero 3 Days to Kill nunca intenta ser tan oscura.
El director McG introduce mucho más humor y convierte algunas situaciones violentas en escenas casi cómicas.
Por eso resulta difícil definirla únicamente como thriller.
Es acción.
Es comedia.
Es drama familiar.
Y a veces parece las tres cosas dentro de la misma escena.
Lo mejor de 3 Days to Kill
Kevin Costner.
Sin él, probablemente gran parte de la película no funcionaría.
También destaca la dinámica con Hailee Steinfeld. Sus escenas aportan una parte emocional que evita que todo se convierta simplemente en otra persecución de espías.
Las escenas de acción son rápidas y entretenidas sin dominar completamente la historia.
Y sobre todo tiene una idea sencilla pero efectiva:
un hombre que sabe matar prácticamente a cualquiera descubre que no sabe cómo ser padre.
El problema: a veces parece dos películas peleándose entre sí
Aquí está el mayor defecto.
Una escena puede intentar emocionarte con Ethan y su hija.
Cinco minutos después aparecen un villano, una persecución y una secuencia completamente exagerada.
Después volvemos otra vez al drama familiar.
Ese cambio constante de tono puede resultar divertido, pero también impide que la película llegue a ser realmente intensa.
La trama de espionaje tampoco es especialmente profunda.
Los villanos existen principalmente para darle a Ethan alguien contra quien luchar.
Y algunas coincidencias son demasiado convenientes incluso para una película de este tipo.
Pero si entras esperando entretenimiento en lugar de realismo, muchos de esos defectos resultan bastante fáciles de perdonar.
Entonces… ¿vale la pena verla?
Sí, especialmente si te gustan las películas de acción que no se toman completamente en serio a sí mismas.
No esperes algo tan intenso como Taken ni un thriller de espionaje complejo.
3 Days to Kill funciona mejor cuando aceptas su mezcla extraña:
un agente moribundo,
una misteriosa mujer que controla su medicina,
unos cuantos criminales peligrosos…
y una hija adolescente que podría terminar siendo el desafío más complicado de todos.
Y curiosamente, los momentos en los que Kevin Costner guarda la pistola y simplemente intenta ser padre son los que más personalidad le dan a la película.
¿Es una obra maestra?
No.
¿Es entretenida?
Mucho más de lo que su extraña mezcla de géneros debería permitir.
Calificación: 3.5/5 ⭐