Salvé al patriarca Lin del acantilado y su propia familia quiso encerrarlo antes de que probara mi sopa
—No me toques —dijo el anciano, con un pie suspendido sobre el borde del acantilado—. Si vuelvo con ellos, van a terminar lo que empezaron. El viento le levantaba el cabello blanco y agitaba la camisa demasiado grande que llevaba puesta. Abajo, el mar golpeaba las rocas con una fuerza seca. Yo acababa de llegar … Leer más