La familia de mi esposo quiso robar la pensión del general inválido, sin saber que su té escondía 500 taeles y una traición imperial
—Si alguno cruza la puerta mientras estoy fuera, lo denunciaré ante el magistrado aunque tenga que arrastrarme hasta la ciudad —dije, con la mano apoyada en el marco de la casa de barro—. Y si a esos niños les pasa algo, no habrá rincón del distrito donde puedan esconderse. Los vecinos se quedaron en silencio. … Leer más